Hugo es el único cocodrilo del pantano que no sabe llorar, y eso le hace sentirse diferente y acomplejado. Sus amigos intentan ayudarlo de muchas maneras: haciéndole sentir pena, enfadarse o incluso pelando cebollas. Sin embargo, nada parece funcionar. Poco a poco, Hugo descubrirá que existen muchos tipos de lágrimas y que expresar las emociones es algo natural y valioso.